Valle del Guadalquivir (Jaén)

El Corazón del «Oro Líquido»

El Valle del Guadalquivir no es solo el mayor productor mundial actual, sino que ha sido el motor de esta industria desde hace más de 2.000 años a través de cuatro etapas clave:

La Despensa de Roma (Siglos I-III d.C.): La provincia de la Bética era la principal proveedora del Imperio. El 80% de las ánforas del Monte Testaccio en Roma proceden de esta zona del Guadalquivir, demostrando una exportación masiva y organizada.

Innovación en Al-Ándalus: Los árabes perfeccionaron el cultivo y el riego. Su legado permanece vivo en nuestro lenguaje con términos fundamentales como aceite (al-zait) y almazara (al-ma’sara).

La Creación del «Mar de Olivos» (S. XIX): Debido a las desamortizaciones y la llegada del ferrocarril, el olivo sustituyó a la vid y al cereal. El paisaje de Jaén se transformó en el monocultivo infinito que conocemos hoy.

Revolución de la Calidad (S. XX-XXI):

Se pasó del sistema de prensas antiguas a la extracción por centrifugación. Esto permitió saltar de una producción de cantidad a una de excelencia, posicionando a los aceites de Jaén como los mejores del mundo en concursos internacionales.