Proceso Oleico
El proceso oleico del aceite de oliva es una transformación natural en la que el fruto del olivo se convierte en un aceite puro, conservando su esencia, aroma y propiedades.
Todo comienza con la recolección de la aceituna, en su punto óptimo de maduración. A partir de este momento, el tiempo es clave: el fruto debe procesarse rápidamente para evitar oxidación y preservar su calidad.
La siguiente etapa es la limpieza y selección, donde se eliminan hojas e impurezas, asegurando que solo las mejores aceitunas continúen el proceso.
Luego se realiza la molienda, en la que las aceitunas completas incluyendo pulpa, piel y hueso se trituran hasta formar una pasta homogénea. Este paso libera las microgotas de aceite contenidas en el fruto.
A continuación, tiene lugar la batido o malaxación, un proceso lento y controlado en el que la pasta se mezcla suavemente. Esto permite que las pequeñas gotas de aceite se agrupen, facilitando su posterior extracción.

El paso clave es la extracción en frío, generalmente mediante centrifugación. Aquí se separa el aceite del agua y los sólidos, sin aplicar altas temperaturas, lo que garantiza la conservación de sus गुणes sensoriales y nutricionales.
Finalmente, el aceite pasa por un proceso de filtrado y almacenamiento, donde se estabiliza y se protege de la luz y el oxígeno para mantener su frescura.
El resultado es un aceite de oliva virgen extra de alta calidad, rico en antioxidantes, con un perfil aromático complejo y una textura equilibrada que refleja su origen.



